sábado, 7 de mayo de 2011

Sombras en la noche (LIII)



Ella –y muchas como ella (y como él)- tenía pavor a la oscuridad; a lo desconocido que pudiera acaecerle. A las personas desconocidas y sospechosas. A mí. Y me miraba desafiando a su miedo. Su mirada felina, gatuna, azul, malignamente bella reflejada en mis ojos, rechinando en mi mente. Similar a una canción que queda en el subconsciente y cantas sin querer mientras caminas solo por la calle cuando de repente te das cuenta de que el rumbo tomado no es el correcto y debes volver sobre tus pasos para andar sobre la senda correcta.